En tiempos de estrés y estudio muchas veces nos encontramos fantaseando sobre nuestra vida una vez acabados los exámenes, y no podemos evitar preguntarnos: ¿Cómo puedo disfrutar de la vida ahora mismo, si lo único que hago es trabajar? Y es que, aunque parezca que la filosofía griega es obsoleta y abstracta, las escuelas helenísticas buscan una filosofía más práctica que se basa en la búsqueda de la felicidad. En este artículo nos vamos a centrar en el epicureísmo y estoicismo. Ahora bien, ¿qué tienen estos sabios griegos que decir sobre nuestra vida como estudiantes?
Desde la perspectiva del epicureísmo, muchas de nuestras preocupaciones diarias carecen de sentido si las analizamos con calma. Por ejemplo, el miedo a suspender un examen es una fuente constante de ansiedad. Pero si lo pensamos bien, si no hemos estudiado antes, ese miedo ya no sirve de nada. No podemos retroceder en el tiempo, y tampoco podemos controlar lo que pondrá el profesor en el examen. La única opción razonable es aprovechar el tiempo que queda para estudiar y hacerlo lo mejor posible. El resto ya no depende de nosotros.
Otro tema que suele preocupar a muchos adolescentes es el miedo al futuro: qué carrera estudiar, si podremos entrar en la universidad, cómo será nuestra vida en unos años... Desde el punto de vista de Epicuro, preocuparse por todo eso es inútil. El futuro es imprevisible y, en gran parte, está marcado por el azar. No podemos controlar qué nos depara el destino, así que la mejor opción es vivir el presente, disfrutar de lo que tenemos y no perder tiempo angustiándonos por lo que aún no ha pasado.
Por otro lado, el estoicismo también nos ofrece una guía muy valiosa. Según esta filosofía, todo lo que ocurre en el mundo está guiado por el logos, una especie de razón universal que ordena el universo. Esto significa que no tenemos control sobre muchas cosas: cómo de difícil será un examen, con qué compañeros nos tocará trabajar, cómo nos irá en un examen práctico... Pero lo importante no es eso, sino cómo reaccionamos ante esas situaciones.
El estoicismo nos enseña que, aunque no podemos controlar lo que pasa, sí tenemos libertad para decidir cómo lo afrontamos. Podemos quejarnos y estresarnos por todo lo que no depende de nosotros, o podemos aceptar las cosas como vienen y actuar con serenidad. Por ejemplo, si un examen ha salido mal, en lugar de hundirnos, podemos pensar en cómo mejorar para la próxima vez. Si el equipo de trabajo no es el que esperábamos, podemos usar esa oportunidad para socializar con gente nueva.
En resumen, tanto el epicureísmo como el estoicismo nos enseñan a centrarnos en lo que depende de nosotros y a no sufrir por lo que está fuera de nuestro control. Nos invitan a vivir con más calma, a disfrutar de lo que tenemos y a reaccionar con sabiduría ante los desafíos. Aplicando estas técnicas, afirman Epicuro y Zenón de Citio, alcanzaremos la verdadera felicidad.
Lucía García Rodríguez, 1º Bachillerato C

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